Este libro nos llegó recomendado desde un Club de lectura de personas de habla hispana de Nueva York. Allí tuvieron la suerte añadida de poder visitar algunas de las obras que se conocen en la novela.
Una historia contada por uno de sus protagonistas, que nos lleva a la vida de finales del siglo XIX, al Nueva York en construcción, a otras localizaciones de aquellos Estados Unidos a través de las peripecias de su padre, el personaje protagonista de esta historia: Rafael Guastavino.
Un hombre muy singular con comportamientos de hombre singular de su época y una forma de querer a las personas muy sui géneris.
Con el estilo directo de Javier Moro, siempre fruto de un meticuloso trabajo de documentación, rescata la memoria de un arquitecto prácticamente desconocido en España que fue una pieza clave de la creación del paisaje urbano de algunas de las grandes ciudades de Estados Unidos.
Esta novela tuvo una respuesta muy variada, como, por otro lado, suele suceder en nuestro Club de lectura. Despertando tanto grandes
elogios como algunas críticas.
Los elogios hacia lo que aporta de conocimiento de un momento y unas personas que merecían el rescate del olvido. Las críticas sobre todo debidas a la distancia que quien las hacía notaba con respecto a los comportamientos sociales y sentimentales del protagonista y la manera en la que el narrador les da carta de naturaleza , un modo de comportarse y un modo de justificar esos comportamientos que ponía una separación difícil de salvar.
Una lectora del Club, arquitecta de profesión, mostró su sorpresa al confirmar que durante la carrera no la habían hablado de Rafael Guastavino, ¡Y eso que fue de viaje de estudios a Nueva York! ¡Imperdonable! La novela ha despertado en ella un interés grande por el
arquitecto valenciano y se alegra mucho de haber llegado a conocer su figura.
